Ellas tienen las llaves

Otra interesante iniciativa que está abriendo el mundo laboral a las personas con síndrome de Down. Ojalá que dentro de unos años este tipo de iniciativas en “prácticas” hayan dado lugar a trabajos estables y completamente normalizados. ¡Ese es el reto que tenemos por delante en esta generación!

vía eldia.es

Sonia y Mera, dos jóvenes con síndrome de Down, han realizado prácticas en la conserjería de la Facultad de Educación de la ULL. “Son un ejemplo de trabajo y superación”, dice el profesorado. Otros centros se unirán a la iniciativa.

M. GÓMEZ, La Laguna

La relación entre la Facultad de Educación de la Universidad de La Laguna (ULL) y el colectivo Trisómicos 21 -que promueve la integración social, escolar y laboral de las personas con síndrome de Down- se prolonga ya durante casi veinte años. En este periodo, muchos alumnos han realizado sus prácticas en la asociación. Pero ambas instituciones han descubierto hace poco que esta colaboración puede ser un camino de ida y vuelta.

En el segundo cuatrimestre del curso pasado, seis jóvenes con síndrome de Down desarrollaron sus prácticas laborales en la Facultad. Dos de ellas, Sonia y Mera, lo hicieron en la conserjería del centro, donde desempeñaron todo tipo de tareas propias de estas dependencias: ordenar el correo, entregar y recoger las llaves de salas y aulas, atender el teléfono, hacer fotocopias o enviar y recibir faxes.

Ayer contaron su experiencia, que Sonia describe como “inolvidable”. Explicaron que al principio se vieron asaltadas por los inevitables nervios, pero que pronto los superaron. Tan satisfechas han quedado tras su paso por la Facultad, que estarían “encantadas” de repetir. Sin embargo, no sienten “pena”. “Cuando se cierra una puerta siempre se abre otra”, señaló Sonia, haciendo gala así de su carácter “positivo”.

Las que durante dos meses fueron las “dueñas” de las llaves del centro -“hay muchas y fueron lo que más me costó”, admitió Mera- han sido pioneras en una iniciativa que la Universidad piensa extender a otras facultades. Las de Filología y Geografía e Historia ya han confirmado su participación, mientras que la de Psicología “muy probablemente” lo hará pronto, adelantó el docente Juan Castro, coordinador de Calidad de la Facultad de Educación.

Castro destacó la “gran capacidad de trabajo y de superación” de Sonia, Mera y el resto de jóvenes que se han involucrado en esta experiencia, y auguró que “su ejemplo ayudará a hacer mejores profesionales a los alumnos”.

Si el curso pasado fueron seis las personas con síndrome de Down que completaron su formación en la ULL, el actual la cifra rondará las doce. Además de Trisómicos 21, otros colectivos colaboran con la institución. Es el caso de María Auxiliadora, que ya lo hizo el curso pasado, y del complejo educativo Acamán, que lo hará éste.

“Hemos dejado los discursos teóricos y manifestado con hechos aquello en lo que creemos”, celebró la decana de Educación, Olga Alegre, que se deshizo en elogios sobre la competencia y carácter de las alumnas en prácticas: “Seriedad en el trabajo, buen trato… Conocerlas ha supuesto un gran enriquecimiento”, afirmó.

Trisómicos 21 ve lo sucedido como “un primer paso que abre las puertas a otras asociaciones y es de vital importancia para cambiar las mentes”, expuso Efraín Capote, miembro de la directiva de la entidad. Finalmente, el rector de la ULL, Eduardo Doménech, resaltó la experiencia como “un buen ejemplo de lo que se puede hacer mediante la colaboración entre instituciones”.

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Autor JL

Padre de Anna, bloguero y geek confeso.

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Únete a la conversación... 4 comentarios

  • Mi prima tiene cierto retraso mental por una meningitis que sufrió de bebé, no sé qué grado es, pero sí sé que lo que más feliz le ha hecho en este mundo ha sido el día que empezó a trabajar. Hace ya muchos años, 15 por lo menos, y está encantada con él, con sus compañeros, y la independencia que le ofrece. Creo que la integración laboral es muy necesaria. Es el reto a lograr.

  • Elena González dice:

    Aunque queda mucho camino por recorrer, experiencias integradoras como esta no sólo aumentan en muchos puntos el grado de civismo de una sociedad sino, por encima de todo, nos hace mejores personas.

    Patricia

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