En el Periódico de Cataluña

Vía El Periódico de Cataluña, domingo 29 de julio de 2012. La edición como suele ser necesario es mía. 🙂

ANTONIO M. YAGUE
MADRID

Anna Oromí, leridana, tenía 36 años cuando en el 2008 se quedó embarazada por segunda vez. La segunda ecografía apuntó que el pliegue nucal del feto era un poco más grande lo normal y podía ser un indicador de padecer [tener] síndrome de Down. Unas semanas después se sometió a una segunda prueba analítica de hormonas que apuntó en la misma dirección. Ya en la 14ª semana de gestación la prueba de la amniocentesis dejó pocas dudas a los médicos y así se lo diagnosticaron: «Tiene el 100% de posibilidades de padecer el tener síndrome de Down».

 

zoomAnna y Juan Antonio, con sus hijos Dani (izquierda), Àlex y Marc.

Anna y Juan Antonio, con sus hijos Dani (izquierda), Àlex y Marc. RAMON GABRIEL / DEFOTO

«La comunicación de la ginecóloga del hospital de Lleida nos supuso un shock, porque no lo esperábamos ni había antecedentes familiares», recuerda recalcando el plural, porque su marido, Juan Antonio, estuvo implicado «en todo momento y en todo». Ya tenían un hijo, Marc, entonces de 3 años, e iban a por la parejita. «Nos hablaron de la posibilidad de abortar, entonces o más tarde, y non indicaron que teníamos tiempo para pensarlo. Pero decidimos tenerlo», rememora.

Contacto decisivo

Anna asegura que sus dudas se fueron disipando tras conocer a familias y personas con el síndrome de Down en Lleida, a través de la asociación de afectados [personas que tienen trisomía 21]. Su contacto fue decisivo. «Porque es un mundo -explica- que no conoces, y te das cuenta de que los que tienen esta anomalía [diferencia genética] ya no viven como hace 20 años, si no que tiran adelante», Y reflexiona: «En definitiva, nunca sabes si tirarán mejor o peor que otros hijos. Cuando tienes un hijo normal nadie te asegura que no va a tener tantos o más problemas».

Àlex, hoy de 4 años y con el síndrome de Down, nació en el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona. Su madre decidió ir a dar a luz allí por la posibilidad de que tuviese una cardiopatía congénita, enfermedad [condición] que suele acompañar a los niños con este síndrome [en aproximádamente el 50% de ocasiones]. Anna se considera católica, pero cree que en este caso lo que prima es la defensa de la vida humana, al margen de religión y fe. ¿Entiende que haya mujeres que aborten en casos como el suyo? «Allá cada uno -responde-. Nosotros creemos que no somos nadie para quitarle la vida a alguien. Ciertamente, tener un hijo con el síndrome de Down sabiéndolo de antemano no es una decisión fácil. Muchas mujeres se plantean: ¿Para qué tenerlo? ¿Para que sufran él y los demás?». A su juicio, en la decisión de abortar muchas veces influye la falta de formación y de medios. Por eso considera que es muy importante la ayuda en esa situación, «para que puedan saber, antes de tomar una decisión, que su hijo será una persona con dificultades, pero muy feliz y que hace felices a los que tienen alrededor».

La pareja tiene un tercer hijo, Daniel, nacido hace dos años, sin discapacidad. «Hoy, estos niños -dice refiriéndose a Àlex- son personas autónomas, trabajan, se independizan… La sociedad cambia, se ven en los anuncios, hay hijos de famosos».

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Autor JL

Padre de Anna, bloguero y geek confeso.

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Únete a la conversación... 6 comentarios

  • Ana Pastor dice:

    Nunca he estado más de acuerdo con la opinión de esta familia, el aborto es una decisión personal pero si hubiera más formación e información algunas mentes cambiarían.

  • Anna Oromi dice:

    Hola soy Anna Oromi autora, hasta cierto punto, de la entrevista del periodico.
    Nosotros nunca nos planteamos abortar ya que pensamos que desde el momento que decides tener un hijo es con todo lo que conlleva, y se lo deje bien claro al periodista,aunque pienso que si no tienes la formación e información adequada no es una decisión facil de ahi la importancia de ayudar a las personas que se encuentren en esta situación, para que vean que las personas con sindrome de down viven una vida como cualquier otra. Por tanto no fue una decisión pero decidimos saberlo para salir de dudas y prepararnos y asi lo hicimos, y asi durante el embarazo le hicieron varias ecocardios ya que venia con algun problema de corazón que gracias a Dios al final no fue nada. El parto y los primeros dias fueron una gran alegria ya que teniamos muchas ganas de ver a Alex.
    Mi ginecologa en ningun momento nos planteo de abortar, sino que nos dijo que se alegraba de que hubieses venido a nuestra familia porque sabia que iba a vivir, si que nos lo planteo, como supongo que es normal en estos casos, el ginetista que nos dio el resultado.
    Claro que el primer momento es un shock y los primeros dias despues de la noticia no fueron faciles, pero conocer el mundo de la discapacidad y la sindrome de down es lo mejor que nos ha pasado. Alex es muy especial, de el aprendes a diario, da tanto sin recibir a cambio, y es verdad que saca lo mejor de cada uno. Conocer el mundo de la discapacidad te ayuda a valorar mucho más las pequeñas cosas, cada esfuerzo y cada avance lo valoras y celebras con alegria. Pienso que tendrian que haber más personas como ellos en el mundo ya que hacen que el mundo sea mejor.
    Gracias por corregir las palabras de la entrevista yo no las dije asi, ya que pienso y se que no es así, con un poco de información ya se sabe pero bueno..
    Un abrazo y enhorabuena por el blog.
    Anna Oromi.

    • JL dice:

      @Anna Oromi: Anna, gracias por tu amable comentario. Me alegro mucho de que lo hayáis planteado tal y como lo cuentas. ¡¡Desde luego Alex parte con una ventaja impresionante!! Un fuerte abrazo.

  • Yo tengo claro lo que hubiera hecho, aunque no me puedo poner en la piel de otros… sin duda alguna hubiera sido otro hijo más, hubiera buscado familias que me ayudaran a hacer las cosas lo mejor posible, para ayudarle a que en el futuro fuera autónomo y que su vida fuera plena y feliz, y para eso, nada mejor que la experiencia de otras familias como las vuestras. Vuestros casos ayudarán a que la edición que ha sido necesaria, deje de serla. Enhorabuena a Anna y su familia.

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