Boda de la tía de Anna y sus hermanas

Mi hermana se casó recientemente. Fue un día muy especial y emotivo para mis padres y hermano ya que era la última en casarse de los tres y la primera hija en hacerlo.

Las niñas se lo pasaron en grande pero creo que quien más disfrutó durante todo el día fue sin lugar a dudas Anna. Acompañó a mi hermana desde primera hora, ayudándole a vestirse como una más junto a mi madre, nuestras cuñadas y sus amigas. Después llevándole la cola, asegurándose que no se quedara atrapada en ningún lado y siguiéndole a donde fuera que iba.

Durante la ceremonia tuvo un papel muy especial junto a Abril, ya que ambas fueron las encargadas de llevar los anillos y las arras. Inicialmente iban a arrancar en el momento indicado desde un lateral de la iglesia pero se me ocurrió llevarlas en su lugar a la entrada y hacer todo el pasillo entre los invitados. Menos mal que nos preparamos como cinco minutos antes porque en un inicio Anna decía que no, que no iba a moverse de allí, y que me esperara. Era como si me decía que se lo estaba pensando, y que en todo caso “de aquí a un rato a lo mejor lo hago…” 🙂 Finalmente llegado el momento las dos lo hicieron estupendamente y obviamente arrancaron muchas sonrisas entre los invitados.

Durante el resto de la tarde Anna siguió sin despegarse de su tía. Se lo pasaron en grande juntas aunque en algunos momentos nos sabía tan mal por mi hermana que teníamos que literalmente arrancarle a Anna para que pudiera atender a sus familiares y amigos. Anna se enfadaba pero pronto encontraba algún nuevo aliado ya que en muchos momentos era la protagonista secundaria por excelencia, todos querían estar con ella. Por supuesto también se hacía con todas las cámaras que podía para comenzar a tirar fotos como una profesional.

Entrada la tarde/noche bailó sin parar. Tanto que había un momento que pensaba que iba a caer desfallecida. Cuando MA y yo estábamos absolutamente agotados de todo el día y hubiéramos marchado, ¡allí estaba Anna en medio de la pista dándolo todo! Si intentábamos sacarla se cogía un enfado monumental, y claro, siempre había alguien que quería seguir bailando con ella. Además cuando hacía una pausa entre bailoteo y bailoteo comenzaba a dar ok’s con la mano a los que bailaban y a decirle a todos los que estaban parados que se pusieran en marcha! 🙂

Finalmente tras un día muy largo y que me costará olvidar por muchas razones, a las 23h cargábamos a las niñas en el coche. ¡Ninguna de las 3 salió despierta del parking del hotel 🙂

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Autor JL

Padre de Anna, bloguero y geek confeso.

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