En diciembre de 2015 tuve que cerrar El Blog de Anna. Hoy, 470 días después, nada más y nada menos que un 21 de marzo, uno de varios de sus supuestos días, y tras varios intentos en los últimos meses que acabaron en vano, me dispongo una vez más a intentar fabricar una entrada a partir de una hoja en blanco de Ulysses, mi fiel registrador de entradas, historias, cartas, recuerdos, peripecias y aventuras. Y lo hago como si mirara en un espejo y me preguntara a mí mismo, ¿por qué comenzaste? ¿Por qué seguir? ¿Vale la pena? ¿Por qué?… ¿Por qué escribes El Blog de Anna?

En primer lugar y ante todo, escribo El Blog de Anna por y gracias a Anna. Ella es la protagonista, yo soy un mero amanuense que transcribe aquí su vida, sus progresos y una mirada hacia el mundo al que ella siempre estará ligada. Sin ella nada de esto tendría sentido. Sí, podría escribir sobre el síndrome de Down. Pero no sería una historia personal, vivida en primera persona, relatada gracias a la experiencia, reflejando desde la, en ocasiones, descarnada realidad hasta los momentos más inolvidables pasando por los mágicos y únicos.

Escribo El Blog de Anna por Abril y Lea, las hermanas de Anna. Soy un loco y fanático de la familia y ellas son ahora absolutamente todo para mí. Mis tres hijas constituyen mi mayor empresa. Escribo como una manera más de muchas que me propongo para intentar dejarles el mayor legado posible.

Escribo el Blog de Anna porque en cierto sentido la historia de Anna es un reflejo de aquello en lo que creo. La mera existencia de Anna sobre este planeta fue consecuencia no de una posición pro vida ni anti-abortista, sino de un principio esencial para mí, como es el amor incondicional. Como también lo son la justicia, la autenticidad, el respeto, la humildad, la generosidad, la gracia… y el perdón.

Escribo el Blog de Anna por mi familia y amigos. Por personas como tú, T. Porque me emociono cuando te emocionas. Profundamente. Y me alientas a seguir pensando en todo lo que rodea a Anna y lo que ella toca. Y a seguir relatándolo. Porque si a un tipo grande, bien grande, como tú, se le humedecen de tanto en tanto los ojos, no me cabe duda alguna, de que, sin saber muy bien por qué, hay una historia que seguir contando.

Escribo el Blog de Anna porque aprendo más sobre mí mismo. Me obliga a pensar, reflexionar, empatizar, mirar, investigar y a contrastar. Y solo mediante el difícil ejercicio de la perseverancia puedo seguir creando algo nuevo que compartir.

Escribo el Blog de Anna porque crezco. Porque cuando creo que escribo para ayudar, sucede algo donde el ayudado soy yo. Cuando creo que soy yo el que aporta, alguien me devuelve mucho más. Cuando escribo desde casa, alguien me invita a salir y contar esta historia lejos de mi hogar.

Escribo el Blog de Anna por cada una de las personas que usáis vuestro tiempo parando aquí. Porque un blog sin lectores no tendría sentido. Gracias, a cada uno de vosotros.

Por estas razones, escribí y volveré a escribir El Blog de Anna. Por estas razones, disfruté y volveré a disfrutar.

Aquí estoy, y aquí me quedo. Esto es, El Blog de Anna y esto es, por qué lo escribo.

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Autor JL

Padre de Anna, bloguero y geek confeso.

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