Carta a un futuro marido #1
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Carta a un futuro marido #1

Carta a un futuro marido #1

En la mayoría de matrimonios que conozco los maridos no se consideran malos maridos porque creen que trabajan duro para proveer para todas las necesidades de su familia, te dicen que harían lo que sea por sus mujeres porque quieren que sean felices, atienden tareas básicas en el hogar, coparticipan en la educación y el día a día de los hijos y porque no tienen vicios nocivos, ni maltratan a sus mujeres y por supuesto les son fieles. ¿Cómo voy a ser yo un mal marido?

Cuando miro atrás me veo reflejado. Yo en ocasiones era ese marido también. Pensaba que porque contribuía económicamente el 100% de nuestro sustento y encima a la vez participaba al 50% (o en algunos momentos por encima, por la naturaleza a turnos de mi trabajo) eso me daba automáticamente un montón de puntos en la escala de “soy un buen marido”. No solo eso sino que en algunas ocasiones que mi ex-mujer me intentaba comunicar que me necesitaba más allá de todo esto, yo enmascaraba mi egoísmo con excusas. Recuerdo por ejemplo los meses posteriores al nacimiento de nuestra tercera hija. A mí me pilló en la mayor crisis laboral que he vivido y unos cuantos compañeros de sindicato decidimos dedicar horas no remuneradas desde nuestras casas. Yo pensaba que tenía que colaborar, que sería egoísta por mi parte pretender que el resto del colectivo hiciera cosas por mí y yo no aportara nada. En mi cabeza ella era la egoísta por no entender que tenía que hacer esto por mis compañeros y porque al final redundaría en mi familia. Pero lo cierto es que había mucha más gente que podría haberlo hecho. Si yo no lo hubiera hecho, alguien más podría haber cogido esa responsabilidad.

Es increíblemente doloroso para mí decir esto ahora que estoy divorciado pero hoy cuando miro atrás me doy cuenta de que no vi esto con la claridad con la que lo veo ahora. De que lo que mi mujer en el momento que he relatado necesitaba más que nada en el mundo, era que después de cumplir con mis obligaciones estrictamente laborales yo estuviera 100% por ella y mi familia. Teníamos tres hijas en casa, una de 4 años, otra de 2 y una recién nacida. Sinceramente… No sé en qué debía estar pensando. Pero hoy acepto la responsabilidad y sé que si algún día estoy en otra relación, no me volverá a ocurrir.

Y aunque esta carta es para ti, marido, a quien tu mujer te está pidiendo que estés por ella, que renuncies a cosas secundarias para aprovechar cada momento en el que podáis conectar, también tengo que decir que el camino para ellas no puede ser otro que recordarnos esto con mucho respeto. Y es que somos personas imperfectas y por tanto somos maridos imperfectos y necesitamos que nos lo hagan ver. La solución no es caminar hacia otro lado y luego pase lo que pase excusarse diciendo que “es que era un mal marido”.

Si aceptas tu responsabilidad y miras desde hoy más allá del “la quiero, la cuido, procuro el sustento de mi casa, soy amable con ella, no malgasto nuestro dinero en drogas u otros vicios, no le pego, le soy fiel… Ergo, soy un buen marido” estoy convencido de que tu mujer alucinará. Pregúntale dónde estás siendo egoísta y cómo puedes cambiar específicamente en esas áreas. Créela cuando te lo diga, no te pongas a la defensiva. Lo que ella siente independientemente de lo que tú opines, es real. Asegúrate que sus necesidades están plénamente cubiertas antes de dedicarte tiempo a ti mismo. Créeme cuando te digo que pasarás a vivir en terrenos desconocidos hasta ahora. ¡Te animo a ello!